lunes, 22 de diciembre de 2008

Una nueva senda


Se han evaporado todas aquellas ilusiones que inquietaron mi pasado, todas aquellas dudas y preguntas a un destino que no sabía responder el día exacto, ni el minuto, ni el segundo en que esa vida que he vivido se vestiría con estas pieles que ahora me cubren, descubriendo esta otra vida que me extasía desde hace apenas un día.

Nunca imaginé el timbre de su voz entonando esta dulce melodía que se ha hecho eco en mis entrañas, así como nunca sentí ese febril temblor de mis venas reflejado en una risa nerviosa que no se cansaba de decir “te quiero”; nunca de mí surgieron abrazos como el que hizo fundirse mi corazón en su cuerpo y nunca una lágrima logró empañar mis ojos de tal manera que el pasado se encerrara tras el opaco ventanal que separa aquel tiempo de este, porque nunca había llegado a este punto del camino donde las cosas cambian de adjetivos que las deban calificar.

Ahora solo puedo caminar entre los árboles que me llevarán hasta ese agosto que se me antoja tan lejano, imaginando su cara, el olor de su inocencia y el tacto de su piel. Me asomaré entre las copas para preguntar una y mil veces a las estrellas si esa luz que ahora mismo emanan, alumbrarán a un dulce niño o a una hermosa niña; cantaré, a la luz de febrero, cerca del vientre que protege su vida, el único pasodoble que puede brotar de este amor que, siendo quimera, ya es más intenso que cualquier amor vivido; me evadiré junto a su madre por los recónditos senderos de las calles que nos vieron y lo verán crecer, para que el viento de Mágina comience a mezclarse en su sangre. Y así, día tras día, grabaré en mi retina toda la belleza que este viaje recién emprendido regalará a nuestros sentidos, aprendiendo a quererlo queriendo, más aún, a la madre que le dará la vida.

Y así será, y así deseo vivir cada segundo que me separa de ese día de agosto que el destino nunca supo descubrirme; descansando mi paciencia cada noche junto a la mujer que amo con esta fiereza tan mía, acariciando el vientre de mis deseos mientras nos vence Morfeo, en esa cama que ya cobija los sueños de nosotros tres.



7 comentarios:

Manuel Madrid Delgado dijo...

Bienvenido al club de los padres que esperan. Ya verás como las semanas y los meses pasan volando y dentro muy poco sentirás dentro del vientre de tu mujer los movimientos de tu hijo. Te aseguro por experiencia que durante estos meses vas a vivir algunas de las experiencias más bonitas de tu vida, disfrútalas.
Un abrazo y enhorabuena.

Antonio Barrionuevo dijo...

¡Qué sea muy enhorabuena amigo!
Ser padre, es lo mejor que te puede pasar en la vida.
Un abrazo y feliz navidad.

Anónimo dijo...

Enhorabuena.Ahora te vas a dar cuenta lo rápido que pasa el tiempo, antes de que te des cuenta lo/a tienes apuntado/a a la cofradía.
Disfruta de la espera, no tengas prisa, que esperar una cosa tan bonita es una esperiencia extraordinaría. GUS.

Blas dijo...

¡Joder Medi, que me tengo que enterar por tu blog!. ¡¡Pero no te puedes ni imaginar lo que me alegro!!. ¿Crece nuestra familia cofrade, no?. Recibe mi más sincera enhorabuena y ya sabes que esto merece una cervecita.

Un besazo sincero de Marisa y Blas.

José Carlos dijo...

Mediiiiiiiiiiiiiii, ¡¡¡¡ENHORABUENA!!!!
Iremos parejos por esta senda de esperanza e ilusión.

Un abrazo fortísimo

Anónimo dijo...

enhorabuena sr. medina nos alegramos un monton y que sea todo maravilloso.
david fernandez moreno

Anónimo dijo...

Molina:
Señor Medina, ha sido un gran placer el conocer esta magnífica noticia. Mi enhorabuena familia, porque ahora más que nunca es lo que sois, una gran familia.
Felicidades y espero que todo venga como está mandao.
Un gran abrazo