martes, 7 de junio de 2011

Ella traerá el cambio



Si pudiera volver atrás, cuántas cosas repetiría: no me arrepiento de nada.

Atrás, lejano, queda el día de aquel año en el que empujé la puerta de Santa Teresa y me “enamoré” de Él. Atrás quedan los primeros ensayos, los primeros costales, los primeros pasos. Atrás queda ya aquella primera madrugada de Viernes Santo con promesas pronunciadas debajo de su paso, que hablaban de olvidar el costal, y que no llegaron a cumplirse porque la satisfacción posterior a ese divino trabajo aún no la había paladeado. Atrás queda la aciaga madrugada del tercer año de vida: sus lágrimas, su impotencia, sus calles mojadas, su silencio sin nombre en la oscuridad sin calma. Atrás queda ya aquella apuesta de valientes que me llevó a surcar los mares de estos días en el barco amigo de mi Señora de Gracia. Atrás queda la insulsa testarudez en la que desterré mis ganas y mi yo. Y atrás queda ya la vuelta al lugar de donde no debí partir jamás.

Aún recuerdo las dos canciones que me acunaron la noche de Jueves Santo previa a la primera salida. Recuerdo a Camarón, una y otra vez, “tangueando” en el silencio de mi habitación, acompañando mi desvelo y el nervioso silencio que me condenaba a un insomnio nada saludable. Pero estas son cosas que sólo puedo apreciar yo… dejémoslas.

Lo que si es digno de recordar, por aquellas personas que me acompañaron, es el calvario que cuarenta individuos pasaron debajo del paso de Nuestro Señor aquella primera madrugada. Hoy lo pienso, ya fríamente, y sé que no sería, ni seríamos, capaz de volver a hacerlo. Y lo recuerdo, precisamente, para comparar la evolución tan monstruosa que la cuadrilla del Señor ha experimentado en los cuatro años de olvido en los llegué a sumergirme: gran trabajo el realizado, gran esfuerzo el ofrecido, grandes corazones han crecido. Ahora sería imposible dar cinco pasos rozando el suelo con las rodillas, ni que los zancos subieran de vuelta rozando los adoquines. Qué maravilla y qué lejos quedan algunas cosas. Pero, si he de sincerarme, que es el único objetivo de estas palabras, echo mucho de menos algunas cosas.

No es que haya perdido la ilusión ni las ganas de llevar a mi Señor, pero algo extraño y explicable ha transformado mi alma costalera: no se me erizan los vellos con un izquierdo arrollador, ni me enloquece el suave cambio al costero, mucho ha cambiado la música de ahora y no encuentro armonía en sus notas, echo de menos más Laudate Dominum, Maestro de Fé, Esas penas de tu cara, Amistad; se sienten mis pasos extraños cuando sobrepasan cierta longitud, y mis oídos parecen sordos si no encuentro el crepitar de una barra de palio retorciéndose. Sí, es cierto, me he aferrado al palio y María de las Penas me llama para ser sus pies cuando quiera hacerse parte de Úbeda y sus calles.

Pero, como en todo novel proyecto, hay miedos que asoman al balcón de esta nueva esperanza. Miedo al número de almas que en un primer momento querrán formar parte de este ilusionante y anhelado sueño de la Hermandad: la respuesta de un pueblo que aún no ha interiorizado este olvidado colectivo de los costaleros; el excesivo tiempo que María Santísima de las Penas tardará desde Santa Teresa hasta Santa Clara y de Santa Clara a Santa Teresa: las casi seis horas que actualmente usa la hermandad para realizar su recorrido se convertirán posiblemente en siete o quizá más, aumentando las incomodidades propias del nazareno, el cansancio en los niños que aún se empeñen en aguantar. Son miedos que están ahí y que no pueden ser obviados, y aunque la ilusión y el fuego que podemos sentir nos aligeren o nos evadan de pensar en estas cosas, no podemos darles de lado e intentar minimizar los efectos que la salida de María Santísima de las Penas traerá consigo.

Ignoro los cambios que María traerá consigo, ignoro si los traerá, pero si aún no se ha pensado en ello, si no se ha llevado a la mesa, yo, quizá por sentirme ya parte de ella, voy a gritar muy bajito para decir que sería conveniente un cambio de recorrido, o un acortamiento del que actualmente se anda. Bajar hasta Santa Clara desde Santa Teresa, con un palio, se torna en batalla cruenta y ardua, más si tenemos en cuenta la falta de tradición costalera que adolece a la ciudad y la dubitación con la que todo nuevo proyecto nace y se hace en un principio.

2012 será un año distinto, un año soñado por todos, un año de cambios: el año de Ella, de María Santísima de las Penas. Será el año en el que abandonaré los pies de Cristo para aliviar el sufrimiento de su madre hasta que el cuerpo me permita tomar la decisión de retirarme en los pies del Hijo, donde me hice costalero, donde me hice de la Sentencia. 2012 será el año que Ella y todos estábamos esperando cada madrugada. Ahora sólo queda hilar muy fino para que en el 2013 podamos seguir gritando a viva voz aquella frase con la que comenzaban estas palabras: “si pudiera volver atrás, cuántas cosas repetiría: no me arrepiento de nada”.

Ella se lo merece, todos nos lo merecemos. Hagamos más grande nuestra madrugada.

3 comentarios:

Alfonso Donoso Barella dijo...

Grande, como siempre, ilusionante como habitualmente, claro como tú eres, cofrade como pocos, hermano como tantos, voz que impulsa el palio de mi Señora de Gracia y que en un futuro lo hará con las Penas.

Entre todos queremos hacer realidad un sueño que genera ciertas incertidumbres pero que se está intentando hilar con mucho corazón y con los pies muy pegaditos al suelo, racheando y sabiendo escuchar la dulce melodía que imprime el día a día.

Un fuerte abrazo y felicesa vísperas.

Medina dijo...

Ilusión, Alfonso. Ilusión. Para todo el tiempo que nos resta, para toda la suma de segundos que nos distancian. Ilusión que nada, ni nadie, puede derribar. Todo lo demás... son circunstancias que el tiempo sabrá cuidar.

Felices vísperas, hermano.

P.D.: Ya sabes que conmigo puedes contar para lo que te plazca.

PEPE LASALA dijo...

Precioso blog, lo acabo de conocer y me ha encantado, así que me he registrado como seguidor. Enhorabuena y un fuerte abrazo desde el Blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/